Reportajes

lunes, 27 de agosto de 2007


ANIVERSARIO TRAGEDIA

Extraño silencio

Villada en el recuerdo. Se cumple un año del accidente ferroviario que acabó con la vida de siete personas

Hay situaciones en las que un simple tintineo puede convertirse en algo agradable al oído. Situaciones en las que un silencio, que casi se puede tocar, inunda todo aquello que contemplas a tu alrededor. La vida parece convertirse en una de esas películas mudas en las que una imagen se repite una y otra vez a la espera de que te levantes del sofá y pases la escena hacia adelante.

Sin embargo, hay personas en Villada que, desde aquel trágico 21 de agosto de 2006, siguen buscando el mando del vídeo a la espera de que la tele cambie la horrible visión del amasijo de hierro en el que se convirtió el tren que cubría la línea Galicia-País Vasco.

Un año después del accidente ferroviario en la localidad palentina, que supuso la muerte de siete personas y causó secuelas físicas y psicológicas en cientos, hay escenas que son imborrables de ese film que ha pasado a formar parte de los sueños de algunos de los protagonistas de tan dantesca historia.


EN PRIMERA PERSONA. «No quiero ni puedo recordarlo» asegura Cayo Espinel, un nombre que pasará a la posteridad por su heroico gesto con los afectados del accidente.

Este pastor escuchó el estruendo del tren cuando se disponía a dormir la siesta y en cuestión de segundos se encontraba a merced de los vagones, rompiendo los cristales para intentar sacar a las personas atrapadas entre los restos del Diurno A Coruña-Hendaya. «Rompimos la puerta y los cristales con la ayuda de un tubo y de los martillos que llevaban los obreros de Facundo. La mayoría de la gente estaba ida y muy asustada», recuerda Cayo Espinel. El caso de este vecino de las Viviendas de Renfe, colindantes a la zona donde ocurrió el suceso, ha trascendido gracias a los lazos que le unieron con Diego, la última víctima que falleció días después en el Hospital Río Hortega de Valladolid.

«Iba a ir a visitarle el mismo día que murió», rememora, mientras sus ojos denotan emoción al recordar el nombre del joven gallego. Y es que Espinel sacó al orensano de los amasijos de hierro. «Me decía que le quitara los cables, pero no tenía ninguno. Menos mal que no vio que debajo de él había un hombre degollado».


‘FACUNDO’. Hablar del accidente ferroviario de Villada, es recordar la labor humanitaria de la empresa Facundo. La firma palentina cuenta con una fábrica al lado de la estación de tren de la localidad. Gracias a esta disposición espacial hoy en día sólo hablamos de siete víctimas y no de cientos.

Los trabajadores de la empresa pipera regresaban al trabajo cuando un estruendo les sobrecogió. Al instante, decenas de ellos intentaban por todos los medios rescatar a las personas de los maltrechos vagones. La propia empresa convirtió su zona de carga y descarga en un improvisado hospital de campaña donde el Servicio de Emergencias no daba abasto. «La labor del 112 fue muy rápida y funcionó a las mil maravillas», explica Vicente Villagrá, presidente de Facundo.

Hoy hace un año que la acción conjunta de trabajadores, miembros del 112 y vecinos hizo posible que el número de víctimas se quedara en siete y que Villada sea recordado como un pueblo donde, como dice el propio Villagrá, «el hombre demostró que también sabe ser bueno».


EXCESO DE VELOCIDAD. La versión ofrecida en el juzgado por parte del maquinista del convoy siniestrado puso de manifiesto que mantuvo en todo momento la hoja de ruta y actuó conforme al programa de señalizaciones ferroviarias. El conductor aseguró que la causa del accidente estaría en un posible error en la constatación del sistema informático del estado de señal de avanzada.

Además, el maquinista ratificó ante el juez que se rigió por las señales semafóricas junto a la estación, e insistió en que la señal era de luz verde, por lo que mantuvo la velocidad, que según el informe de la Guardia Civil y el Ministerio de Fomento era de 130 kilómetros por hora, aunque la velocidad prescrita para circular por una vía desviada es de 30 km/h.

El día del siniestro, el maquinista prestó declaración ante la Policía Judicial. Sus manifestaciones contradecían la investigación policial, que determinó que el conductor apretó el botón que indica el reconocimiento del aviso. En consecuencia, tendría que haber reducido su velocidad a los 30 kilómetros hora estipulados y no a la velocidad anteriormente indicada. Esta misma hipótesis fue ratificada por la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y por el presidente de Renfe, José Salgueiro.

lunes, 6 de agosto de 2007


REPORTAJE
Minutos para el recuerdo

A nadie se le puede olvidar nunca lo sucedido en la calle Gaspar Arroyo en aquella fatídica madrugada del 1 de mayo de 2007. Quizá en Murcia, Almería o Valencia no estén día sí y día también recordando el desplome de un edificio que costó la vida a nueve personas, sin embargo, en Palencia, es deber de todos los ciudadanos mantener vivo ese recuerdo.

Por ello, entre otras razones, la Asociación de Afectados de Gaspar Arroyo ha cogido el testigo de llevar el nombre de la calle por todos los lugares, con el objetivo de que el baúl no se llene de una noticia más.

En el día de ayer, el colectivo detuvo su peregrinaje por las Instituciones para hacer una nueva escala en la Diputación. A la Institución Provincial, una de las primeras en ayudar a los damnificados con 30.000 euros para bienes de primera necesidad, le solicitaron su intervención para que en la próximas corridas taurinas de San Antolín, se guarde un minuto de silencio en recuerdo de los fallecidos y afectados. «Hemos creado un calendario de acciones y actividades y éste es uno de los actos que queremos llevar a cabo», explicó José Luis Ainsúa, presidente de la Asociación.

Aparte de la atención a la tauromaquia, la Asociación de Afectados también ha solicitado a la Fundación Real Madrid y, en concreto a su presidente, el palentino Ramón Calderón, un partido homenaje en la Nueva Balastera.

También se ha planteado que una etapa de la Vuelta Ciclista a España 2007 saliese de la capital palentina, sin embargo, como el propio Ainsúa reconoce «se trata de una utopía, aunque estamos trabajando para que la etapa que pase más cerca de Palencia, pueda albergar un pequeño acto».

De igual forma, y a una escala más local, aunque no por ello menos entrañable, la Asociación está pensando en solicitar el mismo homenaje en una etapa de la Vuelta Ciclista a Palencia de este verano. «Tenemos que hablar con el presidente de la Federación de Ciclismo de Palencia para ver que se puede hacer en ese sentido», aseguró el representante del colectivo de damnificados.


En LA MEMORIA. Los homenajes ahora planteados por la Asociación no han sido los únicos desde que se produjo la tragedia. Días después del suceso, todos nos sentimos identificados con aquel pañuelo morado timbrado con unas letras blancas que rezaba Palencia Solidaria. Todos con la calle Gaspar Arroyo.

Muchos grupos de danzas de la ciudad intentaron también realizar su particular homenaje cuando aún las miradas perdidas y pensativas recorrían las calles de la capital. Esa misma nota humanitaria, se dejó ver en los diversos colectivos que actuaron en el siniestro. Los miembros del servicio de extinción de incendios, los agentes de la Policía Local y los voluntarios de Cruz Roja y Protección Civil organizaron en su día diversos actos para obtener dinero para los afectados. De esta forma, con la ayuda de los hosteleros palentinos prepararon almuerzos y una gran paellada para recaudar fondos.

En definitiva, muchos han sido los actos celebrados desde el 1 de mayo, pero no por ello, ningún palentino debería olvidar lo sucedido en los bloques 2,4 y 6 de la céntrica calle Gaspar Arroyo.

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